2026-05-08
2026 Mundial, perfil de equipo·Arabia Saudí: después del disparo que atravesó a Argentina, la camiseta verde debe seguir despierta
El fútbol saudí suele recordarse por una pelota que aparece de golpe.
En 1994, en Estados Unidos, Saeed Al-Owairan empezó a conducir desde su propio campo. Los belgas fueron llegando de a uno y quedando atrás de a uno. La imagen envejece, pero la carrera todavía corre. La camiseta verde sale cerca del mediocampo, como si alguien hubiera cortado la cancha en diagonal.
Fue la primera vez que Arabia Saudí obligó al Mundial a mirarla en serio.
Pasaron muchos años.
A veces jugó bien. A veces la golpearon muy fuerte. El 0-8 contra Alemania en 2002 sigue siendo una piedra dura. La memoria mundialista no guarda solo las fotos lindas. También guarda cómo te caíste y te lo muestra cada tantos años.
En 2022 llegó otra patada.
Lusail, Argentina. Messi marcó de penal y muchos pensaron que el guion estaba listo. Argentina controlaría, Arabia correría, Argentina terminaría ganando. Al inicio del segundo tiempo empató Saleh Al-Shehri. Cinco minutos después, Salem Al-Dawsari recibió en la izquierda del área, paró, giró y curvó con la derecha al segundo palo.
Los defensas argentinos ya se lanzaban. Emiliano Martínez abría el cuerpo.
No sirvió.
Gol.
Salem giró y sus compañeros lo cubrieron. Por un momento, la camiseta verde fue viento levantado del desierto. Luego supimos que Argentina sería campeona. Pero su Mundial empezó despertado por Arabia Saudí.
Ese es el encanto.
No siempre juega tres buenos partidos seguidos.
Pero tiene ese instante.
Si entra, hasta un gigante se queda quieto.
En 2026 el problema está ahí: ¿alcanza con un instante?
Creo que no.
El fútbol saudí se calentó en los últimos años. Figuras en la liga, dinero, luces de noche. Pero una selección no se arma apilando tarjetas de presentación. Siguen las preguntas viejas: presión sobre la defensa, salida por el medio, último toque arriba y, cuando el marcador se tuerce, no dejar que la emoción juegue el primer pase.
El grupo lo hace más claro: España, Uruguay, Cabo Verde. España te expone cada control flojo. Uruguay te lleva el partido a las costillas. Cabo Verde no llega de turista; tiene velocidad y atrevimiento. Si Arabia vive solo del tiro de 2022, la leerán pronto.
El regreso de Hervé Renard trae un fuego conocido.
Él sabe cómo encender a este grupo. Su charla del descanso contra Argentina quedó como una pequeña escena de fútbol: ¿están fotografiando a Messi?, ¿solo van a mirar? No era complicado. A veces una selección necesita eso más que otra flecha en la pizarra. Necesita agua fría.
Salem Al-Dawsari sigue siendo el alma.
Tiene más edad, pero los grandes partidos no son solo piernas. Cuando recibe, carga la calma de quien ya hizo algo imposible y sabe que quizá no sea imposible repetirlo. Firas Al-Buraikan ofrece otra necesidad: un nueve que reciba, aguante y arrastre centrales. Arabia no puede esperar un milagro por banda cada noche.
Mohamed Kanno, Faisal Al-Ghamdi, Musab Al-Juwayr y compañía decidirán si el medio sobrevive.
Si Arabia no sale jugando, cae en dos extremos: pelotazos a la suerte o pases atrás que ponen nerviosos a sus propios defensas. El Mundial no da tiempo para rehacerte. Un control pesado y llega la presión. Un pase atrás lento y el delantero ya está encima.
La defensa vive la misma tensión.
Hassan Tambakti, Abdulelah Al-Amri, Saud Abdulhamid y los demás conocen grandes noches y errores. Arabia puede sostener una línea. El riesgo es que, cuando defiende demasiado excitada, deja espacio a la espalda. Ante Argentina, la trampa del fuera de juego fue un alambre muy tenso. Ese día no se rompió. Pero un alambre así solo debe romperse una vez.
En 2026 Arabia no puede vivir solo de excitación.
La excitación es el primer aliento.
Un partido dura noventa minutos, a veces cien. Ese primer aliento no defiende un córner al 72 ni calma al central que tiene la pelota ardiendo al 84.
Mi lectura: Arabia tendrá un partido que se recuerde.
Quizá una victoria, quizá un empate ante un favorito, quizá otro disparo que levante a la gente. Tiene esa capacidad. Su historia aparece así: Al-Owairan, Salem, una luz verde atravesando una zona que el rival creía segura.
Pero para pasar de grupo necesita menos romanticismo.
Suena raro, porque sus mejores momentos son románticos. Pero avanzar se construye con cosas nada románticas: el portero parando lo que debe, el mediocentro haciendo la falta donde toca, el lateral cubierto al subir, el equipo no buscando otro gol heroico solo porque va ganando.
La camiseta verde ya demostró que puede hacer daño a un campeón del mundo.
Ahora debe mostrar si, después de hacer daño, puede seguir despierta.
Eso es más difícil que un golazo.
Y se parece más al Mundial.
Lista 2026 por posición
Nota: proyección basada en convocatorias, eliminatorias y uso reciente hasta mayo de 2026. La lista final de 26 depende del anuncio oficial.
- Porteros: Nawaf Al-Aqidi, Ahmed Al-Kassar, Mohammed Al-Owais, Abdulrahman Al-Sanbi
- Defensas: Hassan Tambakti, Abdulelah Al-Amri, Ali Lajami, Saud Abdulhamid, Muteb Al-Harbi, Hassan Kadesh
- Mediocampistas: Mohamed Kanno, Faisal Al-Ghamdi, Nasser Al-Dawsari, Ali Hassan, Musab Al-Juwayr, Ziyad Al-Johani
- Delanteros: Salem Al-Dawsari, Firas Al-Buraikan, Saleh Al-Shehri, Abdullah Al-Hamdan, Ayman Yahya, Abdulrahman Al-Aboud
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