2026-05-08
2026 Mundial, perfil de equipo·Sudáfrica: después de aquel disparo inaugural, por fin vuelve
El Mundial de Sudáfrica tiene una imagen tan grande que casi se traga todo lo demás.
11 de junio de 2010, Johannesburgo, Soccer City. Partido inaugural, Sudáfrica contra México. La pelota sale en diagonal desde el medio y Siphiwe Tshabalala rompe por la izquierda. Zurda, casi con todo el cuerpo. El balón vuela al ángulo lejano.
Gol.
Durante unos segundos las vuvuzelas sonaron como si el estadio entero hirviera. Tshabalala corrió al córner, sus compañeros llegaron, formaron aquella línea de baile que el mundo repetiría. Camiseta amarilla, césped verde, luz de tarde. Un país entero pareció levantarse a la vez.
Hay goles que no son marcador.
Son frases iniciales.
Sudáfrica no pasó aquel grupo: empate con México, derrota ante Uruguay, victoria contra Francia. Como anfitriona fue la primera en caer en fase de grupos. Esa frase también la persigue. Pero si solo recuerdas eso, pierdes lo mejor de 2010: llevó el Mundial a un lugar que el mundo había dejado fuera durante demasiado tiempo. El tiro de Tshabalala no fue solo una pelota en la red. Fue una puerta abierta.
Luego la puerta volvió a cerrarse.
No estuvo en 2014, ni en 2018, ni en 2022. El fútbol sudafricano tenía liga, estadios, canciones y una hinchada capaz de poner la piel dura. Pero la selección siempre quedaba a medio paso de la puerta mundialista.
Dieciséis años después, vuelve.
Se puede escribir con mucho calor. Mejor no demasiado.
Porque lo valioso de esta Sudáfrica no es solo el calor.
Por fin parece un equipo que sabe vivir dentro de un partido.
El destino además tiene humor: México, Corea del Sur y República Checa en el grupo. México otra vez. Es imposible ver ese nombre sin recordar la luz de Johannesburgo. Pero esta vez Sudáfrica no puede vivir de una trompeta. Debe atravesar el ruido mexicano, la carrera coreana y el cuerpo checo, y hacerse espacio lentamente.
Hugo Broos la volvió menos dependiente de la emoción.
El belga no parece un hombre de discursos brillantes. Parece más bien alguien que pega el horario de entrenamiento en la pared y frunce el ceño si alguien llega tarde. Sudáfrica necesitaba eso. Talento y sonido nunca le faltaron. Faltaba meter el sonido dentro de una forma.
La Copa Africana 2023 hizo que muchos miraran de nuevo.
Ronwen Williams, en la tanda contra Cabo Verde, pareció agrandar la portería. El arquero suele ser el último seguro. En los penales se convierte en el único que puede cambiar el destino con sus manos. Aquellas paradas le dieron a Sudáfrica la sensación de que podía resistir.
Buena parte del equipo viene de Mamelodi Sundowns.
Eso importa.
Una selección sufre cuando cada concentración parece una mesa de desconocidos. Quién corre dónde, quién quiere el pase al pie bueno, quién devuelve al arquero bajo presión: esas cosas tardan. El núcleo de Sundowns trae familiaridad. Williams en el arco, Khuliso Mudau por derecha, Teboho Mokoena en el medio, Themba Zwane cuando el ritmo todavía le pertenece.
Mokoena es el corazón.
No es un diez que te haga gritar en cada toque. Es una pesa en el medio. Cuando el partido flota, lo baja. Cuando el rival aprieta, cambia la dirección. Y tiene disparo lejano, no siempre, pero lo bastante para que el portero sienta frío.
Percy Tau parece una frase sin terminar.
Tuvo Europa, momentos, lesiones y tramos irregulares. La hinchada le pide más y al mismo tiempo sabe que no puede hacer magia todas las noches. Cuando está bien, suaviza el ritmo desde la derecha o por dentro. No fuerza: con el primer toque retrasa medio segundo al defensor.
Si aparece, el ataque sudafricano es más que correr.
Lyle Foster, Evidence Makgopa y Thapelo Morena dan salidas distintas. Foster puede jugar de nueve real, recibir de espaldas. Morena ofrece velocidad desde el banco, como una navaja corta. Para herir a equipos mejores, Sudáfrica necesita más de un camino.
El problema también está claro.
Depende mucho del estado colectivo. Cuando fluye, los pases y las carreras suenan. Cuando el rival la aprieta primero, puede pasar varios minutos sin saber dónde empieza el siguiente pase. En un Mundial, varios minutos cuestan caro.
También carga un problema psicológico.
El gol de 2010 es demasiado grande.
Cada vez que Sudáfrica vuelva a un Mundial, alguien pondrá a Tshabalala. Es gloria y peso. Muchos jugadores crecieron con esa imagen. Si la ves demasiado, puedes creer que un Mundial debe empezar así: zurda, ángulo, estadio hirviendo. La mayoría de partidos no son así. Son minuto 17, presión, saque de banda perdido, pelota que vuelve.
Sudáfrica debe aceptar lo ordinario.
Ahí puede estar su torneo.
No la veo como candidata secreta al título. Sí puede pelear el segundo lugar si el primer partido no la rompe. Su camino es la paciencia: arquero firme, medio sin apurarse, bandas esperando la puerta, pelota parada seria, velocidad desde el banco después del 70.
En 2010, el tiro de Tshabalala fue una corneta.
En 2026, Sudáfrica quizá no necesite otra corneta.
Quizá necesite una lámpara.
No cegadora. Solo suficiente para llegar al minuto 90.
Lista 2026 por posición
Nota: proyección basada en convocatorias, eliminatorias y uso reciente hasta mayo de 2026. La lista final de 26 depende del anuncio oficial.
- Porteros: Ronwen Williams, Veli Mothwa, Ricardo Goss
- Defensas: Khuliso Mudau, Aubrey Modiba, Grant Kekana, Mothobi Mvala, Nkosinathi Sibisi, Thapelo Morena, Terrence Mashego
- Mediocampistas: Teboho Mokoena, Sphephelo Sithole, Bathusi Aubaas, Themba Zwane, Thalente Mbatha, Jayden Adams
- Delanteros: Percy Tau, Lyle Foster, Evidence Makgopa, Zakhele Lepasa, Oswin Appollis, Monnapule Saleng
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